Gemma Parramon Puig
Médica psiquiatra experta en medicina con perspectiva de sexo y género. Jefa de sección de consulta y enlace Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Miembro de CAPS y coordinadora del grupo de trabajo de formación.
Noviembre 2025
La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha aprobado recientemente Zurzuvae® (zuranolona) para el tratamiento de la depresión posparto, convirtiéndose en el primer fármaco comercializado en Europa específicamente indicado para esta entidad clínica. La depresión posparto afecta aproximadamente a entre un 10 y un 15% de mujeres tras el parto y constituye un problema de salud pública relevante, con consecuencias significativas no sólo para la salud mental materna, sino también para el vínculo temprano madre-hija/hijo, el desarrollo infantil y el bienestar familiar en su conjunto. La zuranolona es un modulador alostérico positivo del receptor GABA-A, derivado de la alopregnanolona, un neuroesteroide implicado en la fisiopatología de la depresión posparto. A diferencia de los antidepresivos convencionales, su acción se centra en la restauración de la neurotransmisión inhibitoria alterada. La evidencia procede de varios ensayos clínicos, entre ellos los estudios pivotales ROBIN y SKYLARK, que han demostrado un inicio de acción rápido, con mejorías significativas desde la primera semana, y un esquema de administración breve consistente en una dosis oral diaria durante 14 días. La eficacia se mantiene en un número considerable de pacientes tras la finalización del tratamiento. Su perfil de seguridad ha resultado favorable, con efectos adversos en su mayoría leves a moderados, siendo los más frecuentes la somnolencia, el mareo y la fatiga. Hasta ahora, la única terapia aprobada de manera específica para la depresión posparto había sido la brexanolona, disponible únicamente en Estados Unidos y de administración intravenosa, lo que limitaba de forma importante su aplicabilidad clínica.
En este sentido, la comercialización en Europa de zuranolona en formulación oral representa un avance sustancial en términos de accesibilidad, factibilidad y equidad en el abordaje de la depresión posparto. La aprobación de este nuevo tratamiento constituye un hito en la psiquiatría perinatal y pone de relieve la importancia de reconocer las necesidades específicas de salud mental de las mujeres en el periodo perinatal. El reto a partir de ahora será garantizar un acceso equitativo en los distintos sistemas sanitarios, al tiempo que se promueve la detección precoz y el abordaje integral de la depresión posparto, con el fin de mejorar de manera efectiva la calidad de vida de las mujeres y sus familias. Ahora será imprescindible que las autoridades competentes aceleren los procesos necesarios para que la comercialización se haga efectiva cuanto antes y este recurso innovador esté realmente disponible para quienes lo necesitan.
Referencias Bibliográficas
Deligiannidis KM, Meltzer-Brody S, Gunduz-Bruce H, Doherty J, Jonas J, Li S, Sankoh AJ, Silber C, Campbell AD, Werneburg B, Kanes SJ, Lasser R. Effect of zuranolone vs placebo in postpartum depression: a randomized clinical trial. JAMA Psychiatry. 2021 Sep 1;78(9):951-9. doi:10.1001/jamapsychiatry.2021.1559. PMID:34190962; PMCID:PMC8246337.
Deligiannidis KM, Meltzer-Brody S, Maximos B, Peeper EQ, Freeman M, Lasser R, Bullock A, Kotecha M, Li S, Forrestal F, Rana N, Garcia M, Leclair B, Doherty J. Zuranolone for the treatment of postpartum depression. Am J Psychiatry. 2023 Sep 1;180(9):668-75. doi:10.1176/appi.ajp.20220785. Epub 2023 Jul 26. PMID:37491938.
Meltzer-Brody S, Gerbasi ME, Mak C, Toubouti Y, Smith S, Roskell N, Tan R, Chen SS,Deligiannidis KM. Indirect comparisons of relative efficacy estimates of zuranolone and selective serotonin reuptake inhibitors for postpartum depression. J Med Econ. 2024;27(1):582-95. doi:10.1080/13696998.2024.2334160. Epub 2024 Apr 15. PMID:38523596.
Sage Therapeutics, Biogen. Phase 3 SKYLARK study of zuranolone in postpartum depression met its primary and all key secondary endpoints. Press release. 2022 Jun.
Reflexiones del equipo de Comunicación de CAPS en respuesta al escrito anterior. Zuranolona: avance terapéutico o nueva forma de medicalización del posparto.
Irene Aterido Martín-Luengo, Jenny Campos-Salinas, Noelia García Toyos y Anna Pujol Flores
La reciente aprobación de Zurzuvae® (zuranolona) por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha sido celebrada como un hito en la psiquiatría perinatal: se trata del primer fármaco específicamente indicado para la depresión posparto (DPP) en Europa. Su formulación oral, su acción rápida y su régimen de administración de solo dos semanas representan una mejora significativa frente a opciones previas como la brexanolona, de uso intravenoso y limitada accesibilidad. Sin embargo, detrás del entusiasmo inicial, es necesario adoptar una mirada crítica que interrogue qué tipo de avance representa realmente este fármaco, para quién y bajo qué supuestos sobre la salud mental femenina.
Desde una perspectiva farmacológica, la zuranolona —un modulador alostérico positivo de los receptores GABA-A derivado de la alopregnanolona— ofrece una respuesta antidepresiva rápida, demostrada en ensayos como ROBIN y SKYLARK. Estas investigaciones reportan mejoras significativas en la primera semana y un perfil de seguridad favorable. No obstante, los propios diseños de estos ensayos revelan importantes limitaciones: su duración máxima de 45 días impide conocer los efectos sostenidos del tratamiento, las posibles recaídas o las consecuencias a largo plazo sobre el bienestar neuroendocrino y emocional de las mujeres.
La depresión posparto no es un fenómeno agudo ni exclusivamente neuroquímico. Se desarrolla en un contexto de transformaciones biológicas, sociales y de género que abarcan desde la depleción nutricional y el agotamiento físico hasta la sobrecarga de cuidados y la falta de apoyo estructural. En este sentido, la zuranolona parece ofrecer una respuesta sintomática rápida, pero sin atender las raíces multifactoriales del malestar posparto. Los ensayos clínicos no incluyen análisis de micronutrientes como hierro, vitamina D o zinc, ni marcadores tiroideos, todos ellos esenciales en la fisiología del puerperio. Tampoco evalúan variables psicosociales, como el vínculo madre-hijo, la identidad materna, el sueño o el apoyo familiar, reduciendo el bienestar a una puntuación depresiva en una escala.
Desde una perspectiva de género y feminista, este vacío no es casual: la investigación farmacológica tiende a fragmentar la experiencia materna en síntomas tratables, sin considerar las condiciones estructurales que los producen. La narrativa de la “madre deprimida” se convierte así en un problema individual y químico, despolitizando la experiencia del posparto y desplazando el foco de atención de las políticas de cuidado, conciliación o salud comunitaria. El riesgo es que el avance terapéutico se traduzca, en la práctica, en una nueva forma de medicalización del cuerpo femenino, en lugar de un verdadero reconocimiento de sus necesidades integrales.
A ello se suma un conflicto de interés estructural: todos los ensayos sobre zuranolona han sido financiados por Sage Therapeutics, empresa que además ostenta las patentes y comercializa el fármaco junto a Biogen. Este modelo de investigación industrial prioriza los indicadores de eficacia rápida, mientras minimiza la exploración de factores biológicos y sociales que no generan rentabilidad directa. De este modo, la producción de evidencia científica queda condicionada por los intereses comerciales que definen qué aspectos de la salud materna se investigan y cuáles permanecen invisibles.
Por tanto, la aprobación de zuranolona representa un avance farmacológico, pero no necesariamente un progreso epistemológico o social en la comprensión de la depresión posparto. Si bien puede ser una herramienta útil dentro de un abordaje integral, su incorporación a la práctica clínica exige una vigilancia crítica: garantizar estudios independientes, seguimientos a largo plazo, inclusión de marcadores metabólicos y endocrinos, y sobre todo, una visión holística y con perspectiva de género y feminista de la salud mental perinatal.
En última instancia, la zuranolona no debería entenderse como una solución en sí misma, sino como un punto de partida para repensar qué significa “tratamiento” en el contexto del posparto. Un enfoque verdaderamente feminista de la psiquiatría perinatal no se limita a equilibrar neurotransmisores, sino que busca restaurar las condiciones materiales, sociales y simbólicas que permiten a las mujeres maternar en salud y con dignidad.
Referencias Bibliográficas
Deligiannidis, K. M., Meltzer-Brody, S., Gunduz-Bruce, H., Doherty, J., Jonas, J., Li, S., Sankoh, A. J., Silber, C., Campbell, A. D., Werneburg, B., Kanes, S. J., & Lasser, R. (2021). Effect of zuranolone vs placebo in postpartum depression: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry, 78(9), 951–959. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2021.1559
Deligiannidis, K. M., Meltzer-Brody, S., Maximos, B., Peeper, E. Q., Freeman, M., Lasser, R., Bullock, A., Kotecha, M., Li, S., Forrestal, F., Rana, N., Garcia, M., Leclair, B., & Doherty, J. (2023). Zuranolone for the treatment of postpartum depression. American Journal of Psychiatry, 180(9), 668–675. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.20220785
Meltzer-Brody, S., Gerbasi, M. E., Mak, C., Toubouti, Y., Smith, S., Roskell, N., Tan, R., Chen, S. S., & Deligiannidis, K. M. (2024). Indirect comparisons of relative efficacy estimates of zuranolone and selective serotonin reuptake inhibitors for postpartum depression. Journal of Medical Economics, 27(1), 582–595. https://doi.org/10.1080/13696998.2024.2334160
Sage Therapeutics & Biogen. (2022, June). Phase 3 SKYLARK study of zuranolone in postpartum depression met its primary and all key secondary endpoints. [Press release].
Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Depresión posparto: datos y estrategias de atención perinatal. Ginebra: OMS.
López-Moreno, C., & Rodríguez, P. (2020). La medicalización del malestar femenino: una lectura crítica desde la salud colectiva. Revista Española de Salud Pública, 94, e202010092.
García Dauder, S., & Pérez Sedeño, E. (2017). Las mentiras científicas sobre las mujeres. Los Libros de la Catarata.
Martin, E. (2001). The woman in the body: A cultural analysis of reproduction. Beacon Press
RESPUESTA DE LA AUTORA a las reflexiones del equipo de comunicación de CAPS.
Gemma Parramon Puig
La depresión posparto (DPP) es un trastorno multifactorial y muy heterogéneo, como todas las depresiones. Conviven factores biológicos, psicológicos y sociales, sin que ninguno explique por sí solo todos los casos. La propia literatura subraya esta heterogeneidad y la falta de un biomarcador único que discrimine de forma consistente a todas las pacientes con depresión postparto. Hay mujeres en las que el componente biológico/hormonosensible es muy evidente: antecedentes de síntomas afectivos premenstruales, mala tolerancia a anticonceptivos hormonales, historia familiar y aparición inmediata de síntomas tras el parto. La evidencia apoya que existe un subgrupo sensible a las fluctuaciones de esteroides reproductivos. por ejemplo, en un estudio de provocación hormonal clásico, mujeres con antecedente de DPP recayeron al retirar estrógenos/progesterona mientras que los controles no lo hicieron; y hay señales epigenéticas y neuroesteroides (p. ej., metilación en HP1BP3/TTC9B, alopregnanolona baja en el 2º trimestre) que predicen mayor riesgo. Nada de esto significa que los niveles hormonales “a secas” distingan a todas las DPP, sino que existe un fenotipo hormono-sensible dentro del espectro. Estas mujeres se sienten muy culpabilizadas por sus síntomas depresivos y están cansadas de que se les diga que su malestar son ‘manías de mujeres’, ellas tienen muy claro que sus cambios son hormonales. En otras (que son una gran mayoría) pesan sobre todo factores psicosociales: sobrecarga de cuidados, falta de apoyo, precariedad, violencias, privación de sueño o dificultades de adaptación al estrés. No es casual que también veamos depresión paterna en hombres que se corresponsabilizan y viven un estrés similar al que viven las mujeres. Reconocer la dimensión biológica no niega lo social; al contrario, amplía las opciones terapéuticas y reduce estigma.
Desde esta perspectiva, la zuranolona es una opción valiosa, pero no universal. Para la mayoría de mujeres con DPP, las intervenciones psicológicas, sociales y de apoyo son la pieza central del tratamiento. El fármaco tiene especial sentido cuando sospechamos sensibilidad hormonal. La sospecha aumenta cuando, tras una evaluación clínica completa y haber descartado otras causas médicas, coinciden: inicio muy precoz de los síntomas (primeras 4–6 semanas posparto), ansiedad e insomnio prominentes, antecedentes de DPP tras partos previos, trastorno disfórico premenstrual o mala tolerancia a la anticoncepción hormonal. A día de hoy no disponemos de datos robustos sobre el tamaño de este subgrupo; por prudencia, evito ofrecer porcentajes, pero por experiencia clínica, es el subgrupo minoritario. Con todo, estos cuadros tienden a presentarse con mayor gravedad y riesgo, y conviene recordar que, en países de renta alta, el suicidio es la principal causa de mortalidad materna en el primer año posparto.
Quiero enfatizar que el diagnóstico de DPP es clínico. En psiquiatría ninguna escala se utiliza para diagnosticar. Escalas como la Hamilton HAM-D son heteroaplicadas (aplicadas por la o el profesional que evalúa), requieren entrenamiento y solo sirven para cuantificar síntomas y medir la respuesta al tratamiento.
Participamos en uno de los ensayos clínicos con zuranolona en el año 2020-2021. La selección fue clínica, no a través de escalas: debían ser pacientes con DPP grave en las que sospecháramos un componente hormonal importante. Hacíamos una analítica completa (incluyendo hierro/ferritina, vitamina D, zinc y función tiroidea); si había alteraciones, se excluían. El estudio era doble ciego, pero intuíamos el brazo activo: la zuranolona produce somnolencia, como es de esperar para un modulador GABA-A, al igual que la progesterona que acabamos tolerando a partir del segundo trimestre de embarazo. Medíamos la respuesta a través de la HAM-D y otras escalas. Además, del fármaco seguían con el tratamiento habitual, visitas con psiquiatría, psicología y con trabajo social.
Nuestro centro aportó 4 pacientes. De las 2 que recibieron zuranolona, ambas mejoraron a los 3 días y seguían bien al año. Es una serie muy pequeña y no permite generalizar, pero ilustra el perfil de respuesta rápida en este subgrupo hormono-sensible. También quiero señalar un límite estructural: casi todos los ensayos están financiados por la industria, y es una lástima que no se invierta en seguimientos más largos y estudios realmente independientes.
¿Qué debemos reivindicar? No podemos perder la oportunidad de sumar una nueva herramienta para las mujeres que la puedan necesitar; y lo que debemos reclamar son servicios de salud mental perinatal integrales (psicológicos, sociales, médicos, psiquiátricos) con formación específica y perspectiva de género, y todas las herramientas disponibles para indicar el mejor tratamiento para cada mujer. La zuranolona puede ser clave para algunas, mientras que para muchas otras lo decisivo será el apoyo, terapia psicológicos, políticas de conciliación y corresponsabilidad, y el abordaje de factores estructurales.
En síntesis: la DPP no es solo «bio» ni «social». La zuranolona ayudará a un porcentaje pequeño de casos, pero la atención de calidad pasa por personalizar e integrar tratamientos, no por medicalizar lo estructural ni por negar lo biológico. Debemos reivindicar las mejores herramientas y las ‘manos’ más expertas para que cada mujer pueda decidir, de forma informada y acompañada, qué es lo mejor para ella y su bebé.





